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Cirugía ortognática: qué es, cuándo está indicada y qué problemas corrige

Dr. Alejandro Ayala · 17 de agosto de 2026

La cirugía ortognática corrige alteraciones esqueléticas del maxilar y la mandíbula para mejorar la mordida, la función, la estabilidad y la armonía facial.

Cirugía ortognática con representación anatómica del maxilar y la mandíbula y sistemas de fijación quirúrgica.

Cuando los dientes no encajan correctamente, el problema no siempre está en los dientes.

En determinados pacientes existe una discrepancia entre el tamaño, la forma o la posición del maxilar superior y la mandíbula. En estos casos, mover únicamente los dientes mediante ortodoncia puede mejorar parcialmente la mordida, pero no corregir el origen esquelético de la alteración.

La cirugía ortognática es el conjunto de procedimientos quirúrgicos destinados a reposicionar los huesos maxilares para restablecer una relación adecuada entre el maxilar, la mandíbula, los dientes y el resto de las estructuras faciales.

Su objetivo no es simplemente conseguir una determinada apariencia facial. El tratamiento busca alcanzar un equilibrio entre oclusión, función, estabilidad y armonía facial.

La pregunta relevante, por tanto, no es solo si un paciente tiene “la mandíbula adelantada” o “el mentón retraído”, sino qué componente de su estructura craneofacial está alterado, en qué dimensión y qué consecuencias produce esa alteración.

¿Qué es exactamente la cirugía ortognática?

El término ortognática procede de las palabras griegas orthos, correcto, y gnathos, mandíbula.

En la práctica clínica se utiliza para describir las intervenciones mediante las cuales se moviliza quirúrgicamente el maxilar superior, la mandíbula o ambos para modificar su posición tridimensional.

Dependiendo de la deformidad existente, puede ser necesario:

  • avanzar, impactar, descender o reposicionar el maxilar superior;
  • avanzar o retroceder la mandíbula;
  • corregir desviaciones laterales;
  • modificar determinadas discrepancias verticales o transversales;
  • intervenir sobre ambos maxilares en una cirugía bimaxilar;
  • asociar, cuando está indicado, procedimientos complementarios como una genioplastia.

La cirugía ortognática moderna se realiza habitualmente mediante abordajes intraorales. Una vez realizadas las osteotomías planificadas, los segmentos óseos son trasladados a la posición previamente determinada y estabilizados mediante sistemas de fijación interna, generalmente placas y tornillos de titanio.

Pero la operación constituye solo una parte del tratamiento. En la mayoría de los pacientes existe un proceso coordinado entre cirugía maxilofacial y ortodoncia, porque la posición de los dientes debe ser compatible con la nueva posición de los huesos maxilares.

El concepto fundamental: una maloclusión puede ser dental o esquelética

Esta diferencia es probablemente una de las claves para comprender cuándo puede ser necesaria una cirugía ortognática.

Algunas alteraciones de la mordida se deben fundamentalmente a la posición de los dientes. En estos pacientes, la ortodoncia puede corregir el problema desplazando los dientes dentro de sus bases óseas.

En otros casos, sin embargo, existe una discrepancia entre las propias bases esqueléticas.

Por ejemplo, un paciente puede presentar una mordida invertida anterior porque:

  1. los incisivos se encuentran mal posicionados;
  2. el maxilar superior está insuficientemente desarrollado;
  3. la mandíbula presenta un exceso de proyección;
  4. existen simultáneamente una retrusión maxilar y una prominencia mandibular.

Aunque clínicamente estas situaciones puedan parecer similares, no representan el mismo diagnóstico y no deberían tratarse del mismo modo.

La cirugía ortognática está especialmente indicada cuando la magnitud o naturaleza de la discrepancia esquelética supera lo que puede corregirse de forma razonable y estable mediante movimientos dentarios exclusivamente.

¿Cuándo está indicada la cirugía ortognática?

No existe una única medida que determine por sí sola la necesidad de operar.

La indicación se establece después de integrar la exploración facial, la relación entre los maxilares, la oclusión, la posición dentaria, el crecimiento, la función, las imágenes radiológicas y las expectativas del paciente.

Entre las situaciones que con mayor frecuencia pueden justificar una valoración ortognática se encuentran las siguientes.

Prognatismo mandibular

El prognatismo mandibular describe una situación en la que la mandíbula presenta una posición excesivamente adelantada respecto al maxilar superior y al resto de la cara.

Puede producir una relación de clase III esquelética, mordida invertida anterior y un perfil facial característico.

Sin embargo, una clase III no significa necesariamente que exista una mandíbula excesivamente grande. En algunos pacientes el principal problema es una deficiencia de crecimiento del maxilar superior.

Distinguir ambas situaciones es esencial porque el tratamiento quirúrgico puede ser completamente diferente.

Retrognatia o deficiencia mandibular

En otros pacientes la mandíbula está situada excesivamente atrás con respecto al maxilar superior.

Esto puede generar una discrepancia anteroposterior importante, aumento del resalte dental, dificultad para conseguir un cierre labial pasivo y alteraciones del equilibrio del tercio inferior de la cara.

Cuando la discrepancia es predominantemente esquelética, el avance mandibular puede formar parte del tratamiento.

En pacientes seleccionados, la posición mandibular y maxilomandibular también puede tener implicaciones sobre las dimensiones de la vía aérea, cuestión que debe analizarse de manera individual y dentro del contexto clínico completo.

Hipoplasia o retrusión maxilar

Un maxilar superior insuficientemente proyectado puede alterar la relación dental, el soporte del labio superior y la arquitectura del tercio medio facial.

En determinadas deformidades de clase III, avanzar el maxilar superior permite corregir simultáneamente la relación esquelética y la oclusión.

El diagnóstico debe determinar cuánto corresponde al maxilar, cuánto a la mandíbula y cuánto a la posición compensatoria de los dientes.

Mordida abierta esquelética

En una mordida abierta, determinados dientes superiores e inferiores no entran en contacto cuando el paciente cierra la boca.

Las mordidas abiertas de origen predominantemente dentoalveolar pueden responder a tratamiento ortodóncico.

Las formas esqueléticas severas son diferentes. Pueden estar asociadas a un patrón de crecimiento vertical, alteraciones de la posición maxilar y mandibular, aumento de la altura facial inferior y determinadas compensaciones dentarias.

Cuando el componente esquelético es importante, modificar exclusivamente la inclinación de los dientes puede no resolver adecuadamente el problema estructural.

Asimetría facial y laterognatia

Una cara humana nunca es perfectamente simétrica, y pequeñas diferencias entre ambos lados son normales.

La situación cambia cuando existe una desviación clínicamente significativa del maxilar, la mandíbula, el mentón o las líneas medias dentarias.

Las asimetrías pueden tener múltiples orígenes: alteraciones del crecimiento, hiperplasia condilar, secuelas traumáticas, anomalías congénitas o diferencias de desarrollo entre ambos lados de la mandíbula.

En estos casos resulta especialmente importante determinar si la deformidad está estable o si persiste un proceso de crecimiento activo antes de plantear su corrección definitiva.

Exceso vertical del maxilar

Algunos pacientes presentan un desarrollo vertical excesivo del maxilar superior.

Puede manifestarse mediante una exposición gingival importante al sonreír, incompetencia labial, aumento de la altura facial inferior o determinadas mordidas abiertas.

Cuando la causa es fundamentalmente esquelética, una impactación maxilar mediante osteotomía puede modificar tanto la posición dental como las proporciones faciales.

Deficiencias transversales y mordidas cruzadas

El maxilar superior también puede ser estrecho en relación con la mandíbula.

Dependiendo de la edad del paciente, la magnitud de la discrepancia y sus características anatómicas, existen diferentes estrategias de expansión ortodóncica o quirúrgicamente asistida.

No todas las mordidas cruzadas requieren una cirugía ortognática convencional, pero una discrepancia transversal significativa debe formar parte del análisis tridimensional del caso.

¿Qué problemas puede corregir la cirugía ortognática?

La consecuencia más evidente de reposicionar los maxilares es una modificación de la relación entre los dientes, pero limitar el tratamiento a “corregir la mordida” resulta incompleto.

Una deformidad dentofacial puede afectar simultáneamente distintos niveles.

Oclusión

El objetivo es conseguir una relación funcional y estable entre las arcadas dentarias.

Esto puede mejorar problemas como:

  • mordida invertida;
  • mordida abierta;
  • grandes discrepancias anteroposteriores;
  • determinadas mordidas cruzadas;
  • desviaciones importantes de las líneas medias.

Masticación

Una mala relación entre los maxilares puede reducir la eficiencia con la que los dientes contactan y procesan los alimentos.

La evidencia disponible muestra mejorías a largo plazo en diferentes dimensiones de función oral y calidad de vida tras el tratamiento ortognático, aunque durante las primeras etapas posoperatorias es esperable una disminución temporal de la función.

Competencia labial y equilibrio de tejidos blandos

La posición de los huesos determina en gran medida el soporte de labios, mejillas y mentón.

Por ello, cualquier movimiento esquelético produce también una respuesta de los tejidos blandos.

La planificación debe anticipar esos cambios. No se mueve únicamente un segmento óseo: se modifica una arquitectura facial tridimensional.

Simetría facial

Cuando existe una desviación esquelética significativa, la cirugía puede reposicionar los maxilares con respecto a la línea media facial y mejorar el equilibrio entre ambos lados del rostro.

En casos complejos, las asimetrías requieren una planificación tridimensional especialmente rigurosa.

Vía aérea en pacientes seleccionados

La relación entre estructura craneofacial y vía aérea ha adquirido especial relevancia durante las últimas décadas.

En determinados pacientes con síndrome de apnea obstructiva del sueño, el avance maxilomandibular constituye una estrategia quirúrgica específica. Sin embargo, esto no significa que cualquier cirugía ortognática mejore automáticamente la respiración ni que deba indicarse con ese propósito sin un estudio adecuado.

La evaluación de la vía aérea, cuando está clínicamente justificada, debe integrarse con el diagnóstico facial, oclusal y funcional.

Cirugía ortognática y estética facial: una relación inseparable, pero no idéntica

Existe cierta confusión al presentar la cirugía ortognática como una intervención exclusivamente funcional o, en el extremo contrario, como una cirugía estética.

Ninguna de las dos descripciones es suficientemente precisa.

Cambiar la posición del maxilar o la mandíbula modifica inevitablemente el rostro.

Un avance maxilar puede modificar la proyección del tercio medio y el soporte labial. Una impactación maxilar puede alterar la exposición dental y gingival. Un movimiento mandibular modifica el contorno del tercio inferior, y la corrección de una asimetría cambia las relaciones entre las diferentes líneas faciales.

Por tanto, función y morfología facial deben planificarse conjuntamente.

El objetivo no consiste en perseguir proporciones matemáticas universales ni un determinado modelo facial, sino en encontrar una solución anatómicamente coherente para cada paciente.

¿Cómo se diagnostica una deformidad dentofacial?

Una planificación ortognática rigurosa comienza mucho antes de utilizar un programa de planificación virtual.

Comienza con el diagnóstico.

La evaluación debe integrar varios niveles.

Exploración facial

El análisis se realiza frontalmente y de perfil, pero también en tres dimensiones.

Se estudian, entre otros aspectos:

  • proporciones verticales;
  • simetría;
  • líneas medias;
  • proyección maxilar y mandibular;
  • soporte labial;
  • competencia labial;
  • exposición dental en reposo y sonrisa;
  • posición del mentón;
  • relaciones entre nariz, labios y tercio inferior facial.

Exploración intraoral y oclusal

Es necesario determinar cómo se relacionan ambas arcadas y qué parte de la alteración corresponde a los dientes y qué parte a las bases óseas.

También deben identificarse las llamadas compensaciones dentoalveolares.

Cuando los maxilares crecen en posiciones discrepantes, los dientes pueden inclinarse espontáneamente en sentido contrario para intentar mantener algún contacto entre ellos. Esa compensación puede hacer que externamente la deformidad parezca menor de lo que realmente es.

Estudio radiológico

La cefalometría continúa siendo una herramienta útil para analizar las relaciones craneofaciales.

En determinados casos, especialmente ante asimetrías o deformidades complejas, la tomografía computarizada de haz cónico y las reconstrucciones tridimensionales permiten estudiar con mayor precisión la anatomía.

AO Foundation señala precisamente que la exploración clínica, la cefalometría y la fotografía estandarizada constituyen elementos fundamentales del diagnóstico, incorporando estudios tridimensionales cuando la complejidad del caso lo requiere.

Registros digitales y planificación virtual

Los modelos digitales y la planificación quirúrgica virtual permiten simular movimientos óseos, analizar interferencias anatómicas y trasladar el plan al quirófano mediante férulas o sistemas de posicionamiento diseñados digitalmente.

La tecnología mejora la capacidad de planificación, pero no sustituye el criterio clínico.

Un software puede ejecutar un movimiento de cinco milímetros. No puede decidir por sí mismo si esos cinco milímetros representan el movimiento correcto para ese paciente.

¿Por qué suele ser necesaria la ortodoncia antes de la cirugía?

Esta es una de las cuestiones que más sorprende a algunos pacientes.

Antes de una cirugía ortognática, los dientes pueden encontrarse inclinados de forma compensatoria debido a la posición incorrecta de los maxilares.

Para poder colocar los huesos en una relación adecuada, esas compensaciones deben corregirse.

Este proceso se denomina descompensación ortodóncica.

Como consecuencia, durante una fase del tratamiento la mordida puede parecer incluso peor. No significa que el tratamiento esté fallando. Significa que los dientes están siendo posicionados correctamente dentro de cada maxilar para que después puedan relacionarse de forma adecuada cuando se realice el movimiento esquelético.

Después de la cirugía suele existir una fase adicional de ortodoncia destinada a perfeccionar la oclusión y estabilizar el resultado.

Por este motivo, el tratamiento ortognático debe entenderse como un proceso coordinado entre especialidades y no como una operación aislada.

¿Qué cirugías se utilizan con mayor frecuencia?

La técnica depende de la deformidad.

Osteotomía Le Fort I

Permite movilizar el maxilar superior.

Según el plan quirúrgico, puede avanzarse, impactarse, descenderse, rotarse o corregirse su posición transversal dentro de determinados límites.

Osteotomía sagital bilateral de mandíbula

Es una de las técnicas más utilizadas para reposicionar la mandíbula.

Permite realizar movimientos de avance, retroceso o correcciones asimétricas según las características del caso.

Cirugía bimaxilar

Cuando la deformidad involucra simultáneamente al maxilar y a la mandíbula, puede ser necesario intervenir ambos en el mismo procedimiento.

Las deformidades tridimensionales complejas, determinadas asimetrías, discrepancias verticales y combinaciones de problemas anteroposteriores constituyen situaciones en las que con frecuencia es necesario considerar movimientos bimaxilares.

Genioplastia

La genioplastia modifica la posición o morfología del mentón.

Puede realizarse de forma aislada en determinados pacientes o asociarse a una cirugía ortognática cuando resulta necesaria para completar el equilibrio del tercio inferior facial.

Es importante diferenciarla de un movimiento mandibular: reposicionar el mentón y reposicionar la mandíbula son procedimientos con objetivos anatómicos diferentes.

¿Existen alternativas a la cirugía ortognática?

Sí, pero dependen del diagnóstico.

En discrepancias leves o moderadas puede plantearse en determinadas circunstancias un tratamiento ortodóncico de compensación.

La ortodoncia camufla parte de la discrepancia esquelética modificando la posición de los dientes sin cambiar significativamente la posición de las bases óseas.

Puede ser una excelente solución en el paciente adecuado.

Lo importante es comprender su límite: la ortodoncia mueve dientes; la cirugía ortognática modifica la relación entre los maxilares.

Cuando la deformidad es importante, intentar corregirla mediante movimientos dentarios excesivos puede comprometer el resultado periodontal, oclusal, facial o su estabilidad.

La elección entre compensación ortodóncica y tratamiento ortodóncico-quirúrgico debe realizarse después de explicar claramente qué puede conseguir cada alternativa y qué aspectos permanecerán sin corregir.

¿Cómo es la recuperación después de una cirugía ortognática?

La recuperación depende de los procedimientos realizados y de las características individuales de cada paciente.

La inflamación facial es esperable y suele ser más intensa durante los primeros días, reduciéndose progresivamente durante las semanas siguientes. Los cambios más sutiles de los tejidos blandos pueden continuar evolucionando durante varios meses.

Durante las primeras fases se adapta también la consistencia de la alimentación mientras progresa la consolidación ósea.

En la cirugía ortognática contemporánea, los maxilares suelen estabilizarse mediante fijación interna con placas y tornillos, y el bloqueo rígido prolongado de ambas mandíbulas no constituye la norma en muchos protocolos actuales. Los elásticos ortodóncicos sí pueden utilizarse para guiar la oclusión durante la recuperación.

La reincorporación laboral o académica depende del tipo de actividad y de la evolución individual. Más que establecer una cifra universal, es preferible valorar el proceso de recuperación de cada paciente.

Riesgos y limitaciones de la cirugía ortognática

Toda cirugía implica riesgos y la cirugía ortognática no es una excepción.

La naturaleza y probabilidad de cada complicación dependen del procedimiento realizado, del movimiento planificado, de la anatomía individual y de las condiciones generales del paciente.

Entre los aspectos que deben explicarse antes del tratamiento se encuentran:

  • alteraciones temporales o persistentes de la sensibilidad;
  • infección;
  • sangrado;
  • problemas relacionados con los sistemas de fijación;
  • alteraciones de la oclusión;
  • recaída parcial del movimiento conseguido;
  • problemas periodontales o dentarios en determinadas circunstancias;
  • necesidad excepcional de procedimientos adicionales;
  • respuesta estética de los tejidos blandos diferente a la esperada;
  • posibles efectos sobre la articulación temporomandibular.

Especial atención merece la alteración sensitiva después de determinados procedimientos mandibulares, debido a la proximidad del nervio alveolar inferior.

La disminución de sensibilidad del labio inferior y el mentón es relativamente frecuente en el periodo inicial después de determinadas osteotomías mandibulares. En muchos pacientes mejora progresivamente, pero existe la posibilidad de que persista algún grado de alteración sensitiva.

Una indicación quirúrgica responsable exige hablar de estos riesgos con la misma claridad con la que se explican los posibles beneficios.

¿Los resultados son estables?

La estabilidad de una cirugía ortognática depende de múltiples factores:

  • tipo de deformidad;
  • dirección y magnitud de los movimientos;
  • calidad de la planificación;
  • estabilidad de la articulación temporomandibular;
  • técnica quirúrgica;
  • fijación;
  • adaptación muscular;
  • crecimiento residual;
  • tratamiento ortodóncico;
  • cumplimiento de la fase de retención.

El objetivo no es conseguir que una anatomía biológica permanezca absolutamente inmóvil durante toda la vida, sino obtener una corrección clínicamente estable.

Precisamente por ello, el diagnóstico preoperatorio debe identificar factores capaces de comprometer esa estabilidad.

La cirugía ortognática no empieza en el quirófano

Quizá esta sea la idea más importante para comprender este tratamiento.

El resultado de una cirugía ortognática no depende únicamente de ejecutar correctamente una osteotomía.

Depende de haber comprendido antes:

  • dónde está realmente la deformidad;
  • qué parte es dental y qué parte es esquelética;
  • qué compensaciones se han producido;
  • cómo se relacionan el maxilar y la mandíbula con la base craneal;
  • qué efecto producirá cada movimiento sobre la oclusión;
  • cómo responderán los tejidos blandos;
  • si existe una alteración funcional asociada;
  • y cuáles son los objetivos razonables para ese paciente.

La cirugía es la ejecución de un diagnóstico.

Y cuanto más precisa sea esa interpretación previa, más coherente podrá ser el tratamiento.

Preguntas frecuentes sobre cirugía ortognática

¿La cirugía ortognática es una cirugía estética?

No exclusivamente. Puede producir modificaciones estéticas importantes porque cambia la estructura del rostro, pero su planificación integra aspectos esqueléticos, oclusales y funcionales.

¿Todos los pacientes necesitan cirugía de los dos maxilares?

No. Algunos necesitan únicamente cirugía maxilar, otros mandibular y otros requieren cirugía bimaxilar. La decisión depende de dónde se encuentra la deformidad y del resultado tridimensional que se pretende conseguir.

¿Se puede hacer cirugía ortognática sin ortodoncia?

Existen protocolos específicos en los que la cirugía puede realizarse antes de completar la preparación ortodóncica, conocidos como surgery first. No son aplicables a todos los pacientes. La selección del caso y la coordinación entre cirujano y ortodoncista son especialmente importantes.

¿La cirugía puede corregir una cara asimétrica?

Puede corregir asimetrías cuyo origen se encuentre en la posición o morfología de los maxilares. Primero debe determinarse la causa de la asimetría y comprobar, cuando corresponda, que no exista un proceso de crecimiento patológico activo.

¿Una mordida incorrecta siempre necesita cirugía?

No. Muchas maloclusiones pueden tratarse exclusivamente mediante ortodoncia. La cirugía se considera cuando existe un componente esquelético cuya magnitud o características hacen insuficiente una corrección exclusivamente dentaria.

¿Cambiará mucho mi cara?

Depende de la deformidad y de los movimientos necesarios. Algunos tratamientos producen modificaciones discretas y otros cambios más evidentes. Precisamente por eso el análisis facial y la planificación forman parte esencial del proceso.

¿La cirugía ortognática mejora la calidad de vida?

Los estudios muestran en conjunto una mejoría de distintos indicadores de calidad de vida relacionada con la salud oral después del tratamiento ortognático, especialmente a medio y largo plazo. Una revisión sistemática publicada en 2025 encontró mejorías en aspectos funcionales como masticación y habla, aunque también destacó la necesidad de seguir estudiando resultados a largo plazo.

Una decisión que debe partir del diagnóstico

Dos pacientes pueden presentar una mordida aparentemente similar y necesitar tratamientos completamente diferentes.

Uno puede tener una alteración predominantemente dental. Otro, una deficiencia maxilar. Otro, un exceso mandibular. Y un cuarto, una combinación de ambos problemas acompañada de una alteración vertical o transversal.

Por ello, la cirugía ortognática no debería indicarse a partir de una fotografía, una radiografía aislada o una preocupación estética concreta.

Requiere estudiar el sistema dentofacial en su conjunto.

Cuando existe una deformidad esquelética significativa, una planificación correcta permite tratar no solo cómo contactan los dientes, sino también la relación entre maxilar y mandíbula, la función y el equilibrio facial.

Ese es el verdadero propósito de la cirugía ortognática.

Referencias y fuentes de consulta

  • American Association of Oral and Maxillofacial Surgeons (AAOMS). Orthognathic Surgery Indications. Clinical Papers, 2025.
  • AO Foundation, Surgery Reference. Planning of Orthognathic Surgery.
  • Zheng L, Saddki N, Su L, Ab Rahman N. The impact of orthognathic surgery on oral function-related quality of life: a systematic review. Oral and Maxillofacial Surgery. 2025.
  • Queen Victoria Hospital NHS Foundation Trust. A guide for patients considering orthodontics and jaw surgery.